jueves, 20 de mayo de 2010

SIN INVITACION A LA FIESTA

Recientemente vi un una película argentina de 30 minutos con un tremendo mensaje, y me tomo la facultad de recomendarla, se titula “Pasión de Multitudes”, esta trata sobre un hombre que llegó a ser un reconocido cantante de rock allá por los años 70, de fama internacional. En uno de los puntos culminantes de la trama, él, Flavio Silver (nombre del personaje principal del film) hace una declaración importante que me permito citar: “Aún no se lo que significa la inmortalidad, no tengo claro como se consigue, pero he conocido la libertad…
 y si hoy pudiera volver en el tiempo iría hasta esa clase de música, a los ocho años, cuando mi profesora de canto dijo ES QUE NO TE DAS CUENTA QUE ESTA MAL, NO TIENES TALENTO PARA ESTO, TU NO SIRVES PARA CANTAR, iría hasta ese momento y me buscaría a mi mismo, sollozando en un rincón, con los sueños rotos, y me diría: No tomes en cuenta ese comentario, en unos años comprenderás que todo esto llegará a ser solo un mal recuerdo, que con el tiempo, y al cabo de mucho esfuerzo llegarás a ser lo que siempre soñaste.
Era mas o menos así la frase, no la recuerdo con exactitud, pero coincidimos todos con este personaje, en que cada uno de nosotros tenemos un punto sin retorno en nuestras vidas, una escena, tal vez de minutos en nuestro existir que marcaría para siempre nuestro futuro, y, podemos hacer como él, decidirnos a cambiar nuestro destino aún a pesar de lo que las circunstancias y de lo que los entendidos en el tema opinen al respecto, bajar la cabeza por un tiempo, solo un poco de tiempo nada mas, para al fin comprar nuestra libertad, y como diría Flavio Silver, después cobrarle la revancha a las circunstancias, ya que en su primer concierto como cantante famoso aquella profesora de canto que otrora años atrás le hubiera dilapidado sus sueños se encontraba en primera fila, no como entendida o juez, sino como fan. O podemos tomar la opción mas sencilla, que es dejar que las circunstancias nos formen, golpeen y marquen nuestro destino, tomándolo de una forma pasiva, y obviamente, sin cumplir nuestros sueños.
Hace poco no fui considerado para un evento en el que pensaba sería tomado en cuenta, una fiesta, así que no tengo invitación; me permitiré pues, comprar mi libertad, tomar mis circunstancias y pensamientos de desánimo, desecharlos y actuar de acuerdo a una determinación, puesta la mirada en el objeto, en mis sueños, y no en el camino… quien sabe, y dentro de poco, también obtenga la revancha.

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